Héroes anónimos: ¿Quién recibió ese órgano?

Cuando hablamos de donación de órganos y de tejidos, es natural preguntarse o escuchar preguntar:¿Quién recibió ese órgano o tejido? ¿Quién fue la persona que lo donó?

La donación de órganos y tejidos es un acto profundamente solidario y altruista, pero también está regulado por normas estrictas que resguardan la privacidad de quienes participan en este proceso. Uno de los principios fundamentales es la confidencialidad entre donante y receptor.

La ley de donación en Chile es clara e indica lo siguiente "Asimismo, los familiares del donante no podrán conocer la identidad del receptor, ni el receptor o sus familiares la del donante y, en general, queda prohibida cualquier difusión de información que pueda relacionar directamente la extracción con el ulterior injerto o implantación." Ley 20.413 - Art. Nº3

La única excepción de esta regla es en la donación entre personas vivas, donde esta prohibición no afectará a los interesados en la donación.

Aunque esta medida puede parecer distante o restrictiva, su objetivo principal es proteger a ambas partes (familia del donante y receptor) en momentos especialmente sensibles. Por lo cual esta medida no busca "generar distancia", todo lo contrario, busca generar respeto. 

Por un lado, resguarda a las familias de los donantes, quienes perdieron a un ser querido y están viviendo su proceso de duelo, se busca mantener su privacidad y con ello vivir ese proceso con tranquilidad, sin presiones ni exposiciones innecesarias que podrían generar mayor dolor. 

Por otro lado, protege al receptor, quien atraviesa una etapa compleja posterior al trasplante tanto física como emocional. En esta nueva etapa necesita tiempo, tranquilidad y apoyo para adaptarse a su nueva realidad, por lo que el anonimato lo protege y otorga el tiempo necesario.

Mantener el anonimato no solo es un tema legal, también es una forma de cuidar la salud mental de quienes viven un trasplante. De hecho, especialistas vinculados a la Organización Nacional de Trasplantes (ONT, España) explican que conocer la identidad del donante podría generar una carga emocional innecesaria e incluso dificultar la aceptación del órgano en algunos casos. (Nota ¿Por qué no puedo saber quién es mi donante? - Dr. Rafael Matesanz)

Aunque donante y receptor nunca se conozcan, hay algo que los unirá para siempre: Una historia compartida, llena de sentido y un nuevo comienzo.

Al final, la donación de órganos y tejidos es justamente eso: un acto de amor que no necesita nombres para cambiar vidas, son héroes anónimos 💚

Comentarios

  1. Aunque nunca logren conocerse, siempre habra una conexión, como bien dices una historia compartida y un nuevo comienzo. Gracias por el Post Constanza !!

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    1. Me alegra que te gustara, sigamos conversando de donación !

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